Claves para un desayuno sano

Cereales integrales (trigo, centeno, maíz, arroz, mijo…) en todas sus versiones (pan, pasta, sémola, cereales de desayuno…). Son bajos en grasa, tienen proteínas, vitamina B, potasio, magnesio y fósforo. Además, son más ricos en fibras y minerales.
– Un poco de miel o azúcar son alimentos muy energéticos que en algunos casos aportan calorías vacías, por lo que se recomienda que su consumo sea ocasional.
Lácteos desnatados. Sus proteínas son de alta calidad y también te aportan calcio, vitaminas A, D, ácido fólico, B2 y B12. Son esenciales para los huesos y dientes, beneficiosos para la hipertensión, el colesterol alto y en la regulación del peso corporal.
– Frutas frescas. Son muy saciantes y ricas en antioxidantes y fitonutrientes. Te aportan fibra y vitaminas y te protegen frente al envejecimiento y enfermedades crónicas como la diabetes, enfermedades coronarias, hipercolesterolemia o algunos tipos de cáncer, entre otras.
Las grasas aportan gran cantidad de energía, aportan vitaminas A, D, E y ácidos grasos esenciales para el organismo, por tanto es bueno que las tomes de forma moderada. Las grasas saludables (omega 3, omega 9) se asocian a la prevención de enfermedades y la defensa del organismo.
– Te aportarán proteínas… las carnes, pescados, lácteos, huevos, legumbres, cereales, frutos secos, semillas y todos sus derivados, siendo los cinco primeros los que más proteínas aportan. Son imprescindibles para los tejidos y órganos e intervienen en gran cantidad de procesos como la coagulación de la sangre, defensa, digestión.